lunes, 18 de agosto de 2014
Guardían
Se casaba con todas las promesas endógenas
Y jugaba todos los partidos a la vez
Si el arco era de fuego, la flecha se tornaba agua
Y si el resquicio de sueño se quebró
Se volvió abismo ardoroso en los ojos
Mi plata es tu diamante
Y mi quimera tu realidad
Las rayas en la pared
no anuncian nada más
que el freno de la cuesta,
empinada como mirar hacia atrás
No hay cláusulas de rescisión
No hay bandas sonoras
El eco se repite de él mismo
Y nadie sabe cómo inició todo
Ni mucho menos a dónde irá a parar...
(noviembre 2013)
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