Quiero decirle a la palabra que me malversa el porvenir,
pero me adhiere inexorablemente a ella sin ninguna resistencia de mi parte. Me confieso adicto a ella. La amo cual primer romance descabellado.
Quiero decirle, también, que me subyace una alegría brutal poder romper todas sus reglas y así, ser abiertamente un subversivo con el lenguaje: deformarlo y reconstruirlo a mi antojo, para expresar sentimientos que no buscan receptor.
Es expresión pura, para satisfacer mi propia comprensión. Para imprimir materia en los sentimientos... y poder recordarlos por siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario